Durante siglos lo gatos fueron llevados a bordo de las embarcaciones para ayudar a controlar la población de fauna nociva a bordo, principalmente las ratas que consumían las provisiones o cargas de la embarcación.
Durante la Segunda Guerra Mundial ocurrió un caso único relacionado a un gato a bordo de una embarcación militar, o mejor dicho a bordo de varias embarcaciones militares. El gato era blanco con negro y la primera embarcación era ni más ni menos que el gran acorazado aleman: Bismarck
Durante su primera misión el Bismarck fue hundido el 27 de mayo de 1941, muchos tripulantes murieron y sólo se salvaron al rededor de 118 tripulantes, y si ¡también el gato blanco y negro “Oskar”! (Este era su nombre a bordo del Bismarck, según se mencionan en algunas fuentes). Este último fue encontrado aferrándose a un tablero que flotaba, y junto a otros sobrevivientes fue recogido por el destructivo británico HMS Cossack, al rescatarlo los británicos lo llamaron Sam.
Sam sirvió a bordo del HMS Cossack hasta que el 24 de octubre de 1941 el Cossack fue torpedeado mientras realizaba labores de escolta de un convoy que iba de Gibraltar al Reino Unido, la embarcación se hundió el 27 de octubre después de que los intentos de remolcar el acorazado de regreso a Gibraltar fueron frustrados por el deterioro de las condiciones ambientales. De nuevo Sam salió bien librado y fue llevado de regreso a puerto.
Después de estos acaecimientos, Sam fue apodado el “insumergible” y fue comisiono al portaaviones Ark Royal, (este portaaviones participó en la lucha contra el Bismarck) el 14 de noviembre de 1941, durante la navegación de regreso de Malta, el portaaviones fue torpedeado, a pesar de que su hundimiento fue lento, la vía de agua no pudo ser reparada, y al final se hundió a unas 30 millas de Gibraltar. Todos los tripulantes fueron rescatados menos uno, y no la baja no fue Sam, el gato bicolor fue encontrado sujeto a una tabla de un bote, sus rescatistas lo reportaron “enojado pero ileso”
La carrera naval de San llegó a su fin después del hundimiento del Ark Royal, en un principio fue trasladado a las oficinas del gobernador de Gibraltar y después fue enviado a Reino Unido donde pasó sus días retozando, al cuidado de un marinero en Belfast. Llevo una vida despreocupada y sin riesgo de ser atacado por embarcaciones alemanas, hasta que en 1955 los maullidos de Sam dejaron de escucharse, y por fin se reunió con sus camaradas para emprender una última singladura.
Aunque existen quienes ponen en duda la historia de esté intrépido felino, (o quizá felinos ya que existen cuadros diferentes de gatos identificados como Sam u Oskar). No deja de ser interesante, y nos muestra la importancia de los animales a bordo, (no solo los felinos para cazar ratas).
A lo largo de la historia diversos animales han sido adoptados como mascotas a bordo de embarcaciones mercantes y navales, en las se han ganado su lugar como tripulantes... sin hacer faenas... sin llevar a rajatabla una rutina... pero sí, estando listos para servir a sus compañeros, acompañándolos durante sus jornadas o animándolos para mantener en alto la moral de la tripulación.
